jueves, 19 de febrero de 2009

Procesos en Arte

Los procesos en arte, desarticulados del momento global, pensados solo como expresión, no tienen lugar en el museo; Toda una tradición académica del medio, si la vemos como las mismas reacciones y etapas de un cuerpo vivo, a pesar de flaquezas, así lo han determinado. El arte se adapta, aunque también su discusión sea con ellas, a las ideas con las cuales el mundo exige comunión. En “Un gran castillo de naipes” el personaje principal, Lucien, interesado por las creaciones del hombre, esta vivo gracias a prótesis, en épocas anteriores no tendría posibilidades normales de vida. El siglo xx le da una posibilidad en la cual, para Lucien no hay espacio al error en el reconocimiento de lo falso. Entonces, ¿Qué valor tienen lo manual, el talento, el esfuerzo humanos en arte en un momento donde la reproducción industrial los reemplaza? Bajo algunos de los ejemplos vistos en clase, solo nos queda una respuesta: Si no hay algo que plantee discusión e interrogantes, movimiento de propósitos que superen al ámbito de lo estético, no valen, al menos no para un espacio público. La idea de lo valorado por habilidad manual nos queda para recordar las figuras del pasado.
En este punto, es justo reunir dos lecturas: “Apropiar la apropiación” y “La muerte del autor”. Aunque pasado y presente se retroalimentan, consiente o inconscientemente, a través de toda la historia, en los ejemplos arquitectónicos que cita en su texto Douglas Crimp: Graves y Gehry, encontramos un punto elevado de esta situación. Mientras uno se “apropia del pasado arquitectónico”, de elementos e ideas que ya existen para conjugarlos en sus construcciones, el otro se apropia de lo que le ofrece el presente y modifica lo que ya estaba, el primero replantea y usa ideas, el segundo crea una idea. Los dos arquitectos, de distintas maneras se apropian, en cada caso, tradición y presente, de algo que nos les pertenece. Aquí la idea de prótesis-esfuerzo, de lo autentico en el texto de Highsmith, la de identidad y rol en el de Roland Barthes: “el escritor se limita a imitar un gesto siempre anterior, nunca original; el único poder que tiene es el de mezclar las escrituras”. No hay que establecer posiciones en el caso de estos arquitectos, que incuestionablemente necesitan de la reproducción industrial para llevar a puerto sus ideas. Directamente la necesidad del aparato industrial distancia la relación de autor-obra, “el autor nunca es nada más que el que escribe, del mismo modo que yo no es otra cosa sino el que dice yo...” Cuando esa relación solo se mantiene por una especie de justo reconocimiento, los hilos que la unen desaparecen para el espectador. El espectador postmoderno no se va a preocupar por el talento del arquitecto, piensa en cambio, en lo que esta viendo: en la utilidad práctica del edificio, la necesidad a la que responde.
El conjunto de conclusiones a las que ha llegado el espectador sobre una obra, si es un espectador-activo y con posición política, desenvuelve una cadena de relaciones que atentan contra la temporalidad. Pensemos en las reubicaciones, en los usos que se da a la “Pequeña bailarina de catorce años” de Degas o a “Un atado de espárragos”, recuerda un poco la intención de Gehry, transforma la intención de los autores-materiales originales y pasan a jugar el papel de prótesis, prolongaciones usadas por nuevos artistas dedicados a repensar el espacio, el papel (una vez más) ya no del artista sino de la obra de arte y el momento de la obra de arte, del gesto interventor y cambiante. Esa cadena de relaciones, intermedios, posteriores cuestionamientos, despiertan a su vez, nuevas cadenas de relaciones, intermedios, posteriores cuestionamientos para fijarse, lógicamente, en el verdadero constructor, quizás reaccionario, de las poéticas: él público, él lector.

sábado, 27 de septiembre de 2008

........."(:

Detenida, estropeado, ¿hay alguna determinación para los hermafroditas?
Las asquerosas uñas largas. El silencio. La música. Uno después de masturbarse termina cansado. Pero estas cosas no deberían decirse al interior de un poema a lo mismo que no se habla de vomito mientras se almuerza.
Noche malparida, vino hijueputa,
la gente los acaricia y se destruye, se decanta, se marea, se DELEITa
(una tormenta desprecio punta de la aguja, desde donde grito). Amor, amor,
reclama una válvula, un huevo en la caja.
No fueras un pupilo. Decidieras sobre tus pies, agotaría las posibilidades para no querer desamarrarte. Asomo a un andamio, un barquillo de papel, aparece en mi cabeza al menos tu nombre. Y si …

La cobardía es asunto de los hombres no de los amantes.

Entrometerme a tus pensamientos,
saberlos, descubrir que en al menos en un segundo me involucras, me consideras.
Esto es un poema sucio.
Intento creer que dices la verdad,
no que sencillamente acometes la palabra y armas paz real en un pañuelo no usado.
Si yo pudiera decidir, extinguiría ejércitos y desbarrancaría pesadillas,
hasta de los sueños bonitos haría personitas, personitas que el viento colado en la cabeza impulsaría a desfiladeros delgaditos y
de fondo negro, para que pudieran libres brincar en el vacío, donde a falta de tiempo y espacio, tardarían lo suficiente truncándose en palomas y tangos, todo solo para desvencijar una ilusión, así estuviera rota.

Mi intención:
Un beso y ser lo más claro posible.
Lees la Biblia.
Ahí dice que hay que amar a los que uno no ama.
También dice que no hay que mentir.
¿Qué pones de antemano?
Seguramente me estoy equivocando.
Y se que mentir no lo has hecho.
Y se me hace tan suave tu piel.
Quisiera nunca haberte conocido. (Mentiras)
Risas, sueño.
Mareado.
Hay una península en algún lugar del desierto, y es la punta de este país, donde los vientos, que vienen de los cuatro puntos cardinales se conjugan y dicen: limpian al que con un ritual se proponga en su centro.
Pero no, no he dicho lo que quiero. Una vez más, he fallado. Y tú. Y tú
Me pides que sea claro
Porque de las cenizas aparece un ave.

A un poeta el sueño lo vence. Es una mentira tan flaca.

lunes, 15 de septiembre de 2008

...

El arte, principio, no indicaba metodología.
La metodología, técnica, en mi no implicaba raíz.
La raíz, hunde la cabeza en el agua no vez nada donde atento recibes ondas musicales del vientre materno, interviene en la extensión de tus brazos y piernas.
Tus brazos y piernas, prolongaciones definidas en los trazos de tu pincel, podrán ser físicas o metafísicas. Procesos que se interrumpen cuando saltas a la piscina, desbordada la atención, la intención de imprimirse en el sello de tu rostro una nota de alegría.
Una nota de alegría, intromisión curiosa de niño en la pornografía, harto de adjetivos para externos, mejor no divulgarse y decir:

Hay que buscar un principio,
una metodología para el arte
donde la raíz sea toda atención, todos los sentidos abiertos
no melancolías abiertas de recuerdos maternales.
En diferencia, pero tampoco: Carpe diem.
Tus brazos y piernas para caminar, para saltar gratuitamente
a una piscina sin ningún deseo de buena caligrafía.

Impaciencia


La estancia blanca desespera sueños…
Amas en el último segundo. Habías esperado toda la vida la muerte de tu hermano…
¡¿A quien esperas?! Una vaga locomotora que se desahoga en los resquicios del verano, la vía en el árido desierto, intenso calor la difumina como agua…
Desamparo a la sabana. Busco el hemisferio frío de mi cama, como si por ese lugar, que aparece y desaparece, pudiera encontrar una mano que no fuera la mía…
Deseos furtivos. Investigaciones. Callejones ciegos y verticales de cabeza al cielo desenvuelven las banderas del miedo, cascos de caballos celestes…
¿Y que queda? Un grieta abrupta, dueña del mundo.

("I can't go on, I'll go on")

domingo, 31 de agosto de 2008

SÍ. ES VERDAD.

¿Bajo que sombra se esconde la voluble solubilidad de la distancia? Claro que me canso. Y los labios se me secan. La guerra es un trajín de impermeables. ¿Será un resguardo mi palabra? ¿O un acto de valentía? Lo que se desea a la par de la música. De decirle a tu primer amor, entre tragos, que todo si fue cierto, que acometer a las moscas en un papel blanco es delito y el delito del asesinato acarrea la muerte. Sostener también es estar vivo.

martes, 12 de agosto de 2008

contar Missisipis

Missisipi.

Irresistibles de las que no salimos.
Y apestan, como cebollas.

Uno, dos, tres, cuatro missisipis.
Extraña manera de contar la duración de los orgasmos.
Un missisipi: el rostro apagado de la actriz en el cielo de mi habitación blanca y acolchonada.
Dos missisipis: mis manos en el aire sobre la espalda de la actriz para que no escape.
Tres missisipis: mi cuerpo contra la cadera de la actriz amarrándola a la pata de la cama, aprovechando libertad de manos.
Cuatro missisipis: la actriz huye como arena manos en el aire en el cielo de la habitación.
Cinco missisipis: de nuevo la luz que escurriendo las paredes de la habitación. El cielo despejado.

Una carcajada ausenta el pánico.
Pasos de militar son de enfermera me dejan dormido.
Se reduce mi campo de visión a un hilo de sombras que actúan.
No siento dolor. Seguramente, aunque desde la primera vez lo olvido, me han insensibilizado.
Operan, estiran y amplían sus tijeras como aves finas.
Recortan mi pelo.
Dejan un pedazo compacto de ceniza. Un despojo de hombre.
Vulnerabilidad que parpadea, reconociendo el suelo frío, la textura de una piel pálida, como si fuera un niño.
Una cabeza de bebé armando los hilos de sombra, chupándose los dedos, hasta que vuelvan a variar el blanco de la cama, los pliegues de la colcha entre sus grises insustituibles.
Vuelvo de la más mórbida inocencia, la que inducen.

Cuando ladra la mañana.
Me dan una vuelta, los demás enfermos duermen, no asoma nadie a mi paseo matutino.
Brisa curvatura de las hojas.
Espolvoreado el cielo del color de las naranjas.
Admito el frío; una lengua que viene.
Los perros juegan con la falda de la enfermera.
Los perros lamen cariñosos mis dedos.
Extraña manera de alimentarme la mañana.

Una vez más me abandonan a merced de la boca blanca y princesa de mi habitación. Escribo una carta a mi padre, es un dibujo.


Tzu soñó que era una mariposa. Al despertar ignoraba si era Tzu que era una mariposa o si era una mariposa y estaba soñando que era Tzu.

domingo, 8 de junio de 2008

Las Cosas

La cobardía es asunto de los hombres, no de los amantes.
(oleo de mujer con sombrero)

Deseo abandonarme al silencio, que es un cántaro quebrado;
Al ruido mudo del trueno entre las nubes, viajando sobre un hipódromo en temporada, reconocerlo;
Dentro de una escafandra, olvidar la sal de mar, a los buzos y demás marinos, que entorpecen mis corrientes;
A las imperecederas aves, ultrajando los nudos con sus picos, poder violentarlas, devolverlas al polvo;
En una autopista terminada, montar mi bicicleta, a la que amarré una cuerda repleta de sonajeros;
Armar un rompecabezas de moscas bailarinas, ojos rojos, corazón inquieto;
Es que nos movemos como el mar, bajo el efecto de una música que no nos pertenece;
¿Que hago yo entre tus muecas, aun entre tus hombros?;
Solo hoy extraño los festivos pasados, quiero renacer en un domingo tranquilo, de polvo aminalado, sosegado por esa humedad propia del día último donde cada pieza reposa inmune, aislada del trajín de la semana, permitiéndose ser dueñas una vez mas de su existencia, tan reposadas que existen y que el que ha pasado por su lado muchas veces durante los demás días, la reconoce, la advierte distinta, encontrándole rasgos que nadie había visto antes y que ahora el o ella van a venir a señalar, mostrándole sus descubrimientos a otras personas, que no verán nada mas que una simple porcelana o un jarrón curvado, una pared de mármol verde y no la historia de sus monstruos de bocas abiertas que profieren alaridos en amenaza a las sirenas, que han secuestrado sus hijos para educarlos como hombres y entregarlos al mundo, sin saber que la verdad no cambia y en algún momento, incapaces de soportar la verdad de sus nombres, el secreto de su germen, volverán a sus padres, y estos se sentirán felices de tenerlos en casa y podrán morir tranquilos, como la huella estriada en el mármol verde que decora la pared del elevador;
Suelta el carcaj, desparrama las flechas, no juegues a ser grande. Amarra mi cuerpo con tus brazos, soy un perro que le ladra a la luna, porque no aparece su gaviota;
Te amo;
Te amo;
Te espero.