sábado, 18 de abril de 2009

rompiendo las olas

Uno puede ser amante del miedo, de la incertidumbre, acaso del ayuno.
Mantenerse en silencio, jugando, intermediando a lo otros solo para domesticarlos.
Se puede actuar como un trajín de impermeables.

Uno puede ser solo un cuerpo, un solo cuerpo, un vehiculo irremediable e injusto, molesto:
Un artista del hambre.
Un aparato de moda y de público, abandonado como un beso en el aire que no vuelve,
como un pedazo de pan que se cae al suelo mojado y es alimento para mondrigos y animales.

Solo en el silencio, la incertidumbre de ser observado, en el placer de confiscarse y ser único testigo de las relaciones entre la gente caminando y espectando desde la tribuna, para ser espejo, muro conciente de ellos. Y, de los demás.

viernes, 20 de marzo de 2009

Me obsesiona

Me obsesiona la idea del silencio, de los fragmentos y de lo remoto, la cadencia con la que podría mantenerse un sonámbulo.
Me obsesiona la idea del silencio, la de los padres y la de un espacio invencible, olvidado, acuoso, del vientre materno.
Me obsesiona la idea del silencio, de la intimidad, de no poder corresponderme.
Me obsesiona la idea del silencio, de las palabras mudas que se van hasta los ojos, la de los nudos en la garganta.
Me obsesiona la idea del silencio, de verme desnudo y lleno de ropa, de caricias que no me gustan y de miedos que repelen y escapan para volver, luego de segundos, aun más intensos.
Me obsesiona la idea del silencio, la de las imágenes en otra estancia, en un mundo paralelo, distinto del nuestro.

jueves, 19 de febrero de 2009

Procesos en Arte

Los procesos en arte, desarticulados del momento global, pensados solo como expresión, no tienen lugar en el museo; Toda una tradición académica del medio, si la vemos como las mismas reacciones y etapas de un cuerpo vivo, a pesar de flaquezas, así lo han determinado. El arte se adapta, aunque también su discusión sea con ellas, a las ideas con las cuales el mundo exige comunión. En “Un gran castillo de naipes” el personaje principal, Lucien, interesado por las creaciones del hombre, esta vivo gracias a prótesis, en épocas anteriores no tendría posibilidades normales de vida. El siglo xx le da una posibilidad en la cual, para Lucien no hay espacio al error en el reconocimiento de lo falso. Entonces, ¿Qué valor tienen lo manual, el talento, el esfuerzo humanos en arte en un momento donde la reproducción industrial los reemplaza? Bajo algunos de los ejemplos vistos en clase, solo nos queda una respuesta: Si no hay algo que plantee discusión e interrogantes, movimiento de propósitos que superen al ámbito de lo estético, no valen, al menos no para un espacio público. La idea de lo valorado por habilidad manual nos queda para recordar las figuras del pasado.
En este punto, es justo reunir dos lecturas: “Apropiar la apropiación” y “La muerte del autor”. Aunque pasado y presente se retroalimentan, consiente o inconscientemente, a través de toda la historia, en los ejemplos arquitectónicos que cita en su texto Douglas Crimp: Graves y Gehry, encontramos un punto elevado de esta situación. Mientras uno se “apropia del pasado arquitectónico”, de elementos e ideas que ya existen para conjugarlos en sus construcciones, el otro se apropia de lo que le ofrece el presente y modifica lo que ya estaba, el primero replantea y usa ideas, el segundo crea una idea. Los dos arquitectos, de distintas maneras se apropian, en cada caso, tradición y presente, de algo que nos les pertenece. Aquí la idea de prótesis-esfuerzo, de lo autentico en el texto de Highsmith, la de identidad y rol en el de Roland Barthes: “el escritor se limita a imitar un gesto siempre anterior, nunca original; el único poder que tiene es el de mezclar las escrituras”. No hay que establecer posiciones en el caso de estos arquitectos, que incuestionablemente necesitan de la reproducción industrial para llevar a puerto sus ideas. Directamente la necesidad del aparato industrial distancia la relación de autor-obra, “el autor nunca es nada más que el que escribe, del mismo modo que yo no es otra cosa sino el que dice yo...” Cuando esa relación solo se mantiene por una especie de justo reconocimiento, los hilos que la unen desaparecen para el espectador. El espectador postmoderno no se va a preocupar por el talento del arquitecto, piensa en cambio, en lo que esta viendo: en la utilidad práctica del edificio, la necesidad a la que responde.
El conjunto de conclusiones a las que ha llegado el espectador sobre una obra, si es un espectador-activo y con posición política, desenvuelve una cadena de relaciones que atentan contra la temporalidad. Pensemos en las reubicaciones, en los usos que se da a la “Pequeña bailarina de catorce años” de Degas o a “Un atado de espárragos”, recuerda un poco la intención de Gehry, transforma la intención de los autores-materiales originales y pasan a jugar el papel de prótesis, prolongaciones usadas por nuevos artistas dedicados a repensar el espacio, el papel (una vez más) ya no del artista sino de la obra de arte y el momento de la obra de arte, del gesto interventor y cambiante. Esa cadena de relaciones, intermedios, posteriores cuestionamientos, despiertan a su vez, nuevas cadenas de relaciones, intermedios, posteriores cuestionamientos para fijarse, lógicamente, en el verdadero constructor, quizás reaccionario, de las poéticas: él público, él lector.

sábado, 27 de septiembre de 2008

........."(:

Detenida, estropeado, ¿hay alguna determinación para los hermafroditas?
Las asquerosas uñas largas. El silencio. La música. Uno después de masturbarse termina cansado. Pero estas cosas no deberían decirse al interior de un poema a lo mismo que no se habla de vomito mientras se almuerza.
Noche malparida, vino hijueputa,
la gente los acaricia y se destruye, se decanta, se marea, se DELEITa
(una tormenta desprecio punta de la aguja, desde donde grito). Amor, amor,
reclama una válvula, un huevo en la caja.
No fueras un pupilo. Decidieras sobre tus pies, agotaría las posibilidades para no querer desamarrarte. Asomo a un andamio, un barquillo de papel, aparece en mi cabeza al menos tu nombre. Y si …

La cobardía es asunto de los hombres no de los amantes.

Entrometerme a tus pensamientos,
saberlos, descubrir que en al menos en un segundo me involucras, me consideras.
Esto es un poema sucio.
Intento creer que dices la verdad,
no que sencillamente acometes la palabra y armas paz real en un pañuelo no usado.
Si yo pudiera decidir, extinguiría ejércitos y desbarrancaría pesadillas,
hasta de los sueños bonitos haría personitas, personitas que el viento colado en la cabeza impulsaría a desfiladeros delgaditos y
de fondo negro, para que pudieran libres brincar en el vacío, donde a falta de tiempo y espacio, tardarían lo suficiente truncándose en palomas y tangos, todo solo para desvencijar una ilusión, así estuviera rota.

Mi intención:
Un beso y ser lo más claro posible.
Lees la Biblia.
Ahí dice que hay que amar a los que uno no ama.
También dice que no hay que mentir.
¿Qué pones de antemano?
Seguramente me estoy equivocando.
Y se que mentir no lo has hecho.
Y se me hace tan suave tu piel.
Quisiera nunca haberte conocido. (Mentiras)
Risas, sueño.
Mareado.
Hay una península en algún lugar del desierto, y es la punta de este país, donde los vientos, que vienen de los cuatro puntos cardinales se conjugan y dicen: limpian al que con un ritual se proponga en su centro.
Pero no, no he dicho lo que quiero. Una vez más, he fallado. Y tú. Y tú
Me pides que sea claro
Porque de las cenizas aparece un ave.

A un poeta el sueño lo vence. Es una mentira tan flaca.

lunes, 15 de septiembre de 2008

...

El arte, principio, no indicaba metodología.
La metodología, técnica, en mi no implicaba raíz.
La raíz, hunde la cabeza en el agua no vez nada donde atento recibes ondas musicales del vientre materno, interviene en la extensión de tus brazos y piernas.
Tus brazos y piernas, prolongaciones definidas en los trazos de tu pincel, podrán ser físicas o metafísicas. Procesos que se interrumpen cuando saltas a la piscina, desbordada la atención, la intención de imprimirse en el sello de tu rostro una nota de alegría.
Una nota de alegría, intromisión curiosa de niño en la pornografía, harto de adjetivos para externos, mejor no divulgarse y decir:

Hay que buscar un principio,
una metodología para el arte
donde la raíz sea toda atención, todos los sentidos abiertos
no melancolías abiertas de recuerdos maternales.
En diferencia, pero tampoco: Carpe diem.
Tus brazos y piernas para caminar, para saltar gratuitamente
a una piscina sin ningún deseo de buena caligrafía.

Impaciencia


La estancia blanca desespera sueños…
Amas en el último segundo. Habías esperado toda la vida la muerte de tu hermano…
¡¿A quien esperas?! Una vaga locomotora que se desahoga en los resquicios del verano, la vía en el árido desierto, intenso calor la difumina como agua…
Desamparo a la sabana. Busco el hemisferio frío de mi cama, como si por ese lugar, que aparece y desaparece, pudiera encontrar una mano que no fuera la mía…
Deseos furtivos. Investigaciones. Callejones ciegos y verticales de cabeza al cielo desenvuelven las banderas del miedo, cascos de caballos celestes…
¿Y que queda? Un grieta abrupta, dueña del mundo.

("I can't go on, I'll go on")

domingo, 31 de agosto de 2008

SÍ. ES VERDAD.

¿Bajo que sombra se esconde la voluble solubilidad de la distancia? Claro que me canso. Y los labios se me secan. La guerra es un trajín de impermeables. ¿Será un resguardo mi palabra? ¿O un acto de valentía? Lo que se desea a la par de la música. De decirle a tu primer amor, entre tragos, que todo si fue cierto, que acometer a las moscas en un papel blanco es delito y el delito del asesinato acarrea la muerte. Sostener también es estar vivo.