martes, 8 de noviembre de 2011

began with a yes

With a view to entertainment
for a given time.
Began with a yes
Make me
Happen
Around here and down.
What is found there
In home at the whole universe at all times
Yet out/ Doubled/ Warm side in/ Above the knee/
Such things happen for no reason.

domingo, 4 de septiembre de 2011

principiantes

la mejor manera para mencionar la palabra sonrisa y no estirar hacia arriba la comisura de los labios. alguna actitud para mantener a la expresión congelada. a pesar de la mirada que me examina como si fuera un articulo o un icono que no es sagrado o una persona pero que no es un mar y además sin cultivo de animales. como que insinuaba pero sin dejar de ser a su cuerpo imperceptible. lo mas grave es decir el tono de las cosas…: gris. Cien. era como una sentencia, pero no venia de ningún juez, porque tal vez yo mismo era el juez. juez que abusaba de su poder. ***. lo mas grave es decir la palabra sentencia sin querer imaginar un tribunal, en cambio, unos perros detrás de la cicla. un perro, uno solo esta bien corriendo detrás de la cicla de su dueño en la mañana de domingo: sentencia. las yemas de los dedos continúan tu cara, la frente, la nariz, la raya horizontal de la nariz, la hendidura de los labios, algún diente si abres la boca de una manera que me incide, pero no llegamos al mentón, yo no alcanzo. ya no alcanzamos, inclusive si nos pudiéramos reunir en el, en la, en ellos ya no tiene cabida ***. no hay nada de particular en los puntos que suspenden, basta con obligarme a correr la sentencia o con poner mi boca al otro lado del codo. me rio porque igual tu sonríes, y tienes los dientes parejos. basta, ya recuerdo demasiado. la expresión, ideal para el principio de un excelente actor es la neutralidad. pero la neutralidad se parece a la seriedad. seriedad de catorce años o diez y seis años cuando entre pocos a alguien le crece la barba. y aunque no tengo maestro: Maestro, maestra, nunca seré un buen actor. de vuelta, él ya podrá adoptar toda gesticulación, inclusive nuevas expresiones. (***). cien. cien buenas intenciones. cien buenas amistades. una carrera de señales en un bosque en medio de la noche. ***. algún octaedro se ha ubicado entre nosotros.


(en la mitad de mi tarde yo quería dibujar un astronauta,
en la luna, tal vez sugiriendo la gravedad cero,
pero no ubicando la bandera,
porque no hay.
no pude, no tenia la foto de ningún astronauta).




12:54 am, lunes 5 de septiembre

martes, 13 de abril de 2010

un tatuaje para Boris. partes 1 y 2

UN TATUAJE PARA BORIS

1.
Siendo joven aun Piero Morini deseó, entrañablemente, que su primer caso le fuera asignado en la reserva natural de Chingaza, vía la Calera, a las afueras del distrito Capital. La fascinación por los venados de cola blanca y el espíritu nebuloso del bosque lo habían convencido de ello. Seis años después mientras esperaba solo en casa la primera asignación, escuchando the velvet underground, recibió una llamada del agente superior, Ezequiel Martínez, que le indicaba dirigirse inmediatamente a la reserva natural de Chingaza, donde el doctor Saavedra lo esperaba. Eran las tres de la madrugada, helaba, la lluvia que hace meses no aparecía se regodeaba pesada sobre la ciudad. Intentó imaginar la escena que durante tanto tiempo soñado. La imagen, no apareció. Miraba fijamente en el retrovisor sus ojos grises, confiando a sus manos morenas la conciencia del vehiculo. Pero estaba tranquilo, la seriedad, perdida en la confianza del hogar, retomaba su lugar en el rostro afilado y en la compostura del cuerpo. Al momento de ser recibido por el inspector Saavedra y el cuerpo de la policía, era completamente el hombre confiado y lineal, del que todos esperaban una magistral resolución.

El cuerpo de una mujer esperaba contorsionado entre un desfiladero de rocas que atravesaban transversalmente una de las lagunas. Aunque el cuerpo se encontraba también rodeado de árboles, solo fue posible examinarlo desde un bote. El cuerpo era tan blanco que casi iluminaba al nuevo inspector Morini. En su primer informe, el inspector Morini, siendo aun joven, registró la macabra contorsión del cuerpo: los brazos al revés detrás de la cabeza, las piernas cruzadas como en posición fetal de tal forma que pudiera mantenerse aferrado a las rocas. Describió también la deformación de un rostro que había sido hermoso: la mandíbula completamente abierta exhibía, puesta sobre la punta de una roca, las encías casi azules sin dientes. Abajo, los tenia completos. El cabello largo y encrespado ya se enredaba con las algas, pero podía adivinarse rubio. Y como último señaló que la mujer no había sido violada. La dueña del cuerpo se llamaba Tatiana Gómez, de padre colombiano y madre chilena, residía junto a ellos en la ciudad. Hace un fin de semana habían visitado en familia la reserva. El domingo, antes de irse, decidió dar sola una vuelta. La esperaron durante horas, pero por supuesto, hasta hace dos horas cuando Piero Morini recibió la llamada, la habían encontrado. Rodeado del silencio morboso de los policías, Piero Morini sintió dentro de su cuerpo la noble compasión que con la vejez perdería.

Inmediatamente había ordenado a todo el cuerpo de policías llamar refuerzos para inspeccionar minuciosamente cuatro kilómetros a la redonda. Era imposible que a un cuerpo en tal posición no lo arrastrara la corriente, a demás del clima. Y el parque había sido cerrado, nadie había salido después de tres días de reportada la desaparición. Así que el criminal debía esconderse en algún lugar cercano. Los policías, mediocremente, registraron cada recoveco del parque, no se percataron de detalles evidentes y de las huellas que el criminal había dejado. Luego de aclarar las banalidades del proceso con el inspector Saavedra, Piero Morini se dedico a seguir los pasos de los policías y encontró, sin mucho esfuerzo, un cúmulo de pistas que lo condujeron a un hueco bajo un árbol. El frío hacia tiritar las raíces de los árboles. Y la risa aguda y nerviosa que escuchó debajo de ellas, no lo sorprendió. Un hombre bastante blanco, gordo y bajo, rapado, de ojos achinados, se masturbaba con las manos sucias por barro. No se percato cuando Piero Morini hundió el frío metal de su pistola sobre la nunca. No tuvo que correr, ni perseguir a nadie. Tampoco pensó, que en su primer caso, el asesino pudiera aparecer tan fácil. Sin duda alguna Boris Restrepo, como dijo llamarse el hombre, era solo el vehiculo, el ejecutor. Detrás debía andar con pasos firmes otro con otras intenciones.

Con Boris Restrepo y junto al Inspector Saavedra, que solo vigilaba al primerizo, Piero Morini dejo atrás los bosques y las montañas y las lagunas y los ríos y los frailejones de la reserva de Chingaza sin que un solo venado de cola blanca asomara curioso entre los árboles. Todavía a las siete de la mañana llovía y la risa de Boris se apagaba. Cuando llegaron a la estación, en la setenta con once, los dos hombres dormían.

Boris recibió el trato que cualquier futuro preso recibe. Tuvo que desnudarse frente a cinco policías que se burlaron de la pequeñez de su pene, escondido entre la carne que caía; ser golpeado con la manguera a presión que se hundía despertando las heridas que las rocas le habían causado; le metieron, solo por costumbre, los dedos en el ano. No esperaron encontrar nada, así fue. Un doctor, en presencia de Piero Morini, que no dejo de observar a Boris en ningún momento, examinó cada parte del cuerpo. Nada excepcional, solo tres tatuajes: una rosa en la parte inferior de la espalda, una banda minimalista en la mitad del brazo derecho y en la muñeca, de ese mismo brazo, una frase que decía: “una vida”. Curioso, pero a Piero Morini no le parecieron nada excepcionales aquellos detalles. En cambio, según creía ver en su personalidad, con la mentalidad de un hombre como Boris seria normal tatuarse tales cosas. Y considero necesario que Boris fuera tratado como preso deficiente mental, como un loco. Estaba seguro, sin comprender el motivo, que Boris no había tenido excusas para evitar el crimen. Sin saber porque, desde que lo vio debajo del árbol, le tomo cariño.

Esa noche, Piero Morini soñó que visitaba junto a Tatiana Gómez y Boris Restrepo la reserva natural de Chingaza. En principio el sueño era feliz, el sol se colaba entre las nubes espesas que aunque amenazaban lluvia no llovería, el frío no molestaba y el abrazaba a Tatiana como si fuera el amor de su vida. Boris era un muy buen amigo. Juntos contemplaban quietos los parajes, el sueño se veía desde atrás, como fotos en movimiento. Y escuchaba la brisa. Después, sin que lloviera, algunos venados corrieron escapando de los bosques, corrían a los ríos y a las lagunas y empezaban a nadar en determinadas direcciones, sumergiéndose como los gansos, con las patas hacia atrás, hasta perderse bajo el agua. Cuando ellos, como los venados, empezaron a caminar hacia el agua, Piero Morini despertó fatigado.

Desde esa noche Piero Morini abandonó cualquier distracción, los discos de The velvet underground y la pizza de madrugada. No tenía otro tipo de placeres, a parte de los cigarrillos. Solamente Malboro Rojo, detestaba los Lucky Strike y también los Piel Roja.







2.
Aunque las pruebas le parecian evidentes, trasladar a Boris al Hospital Psiquiátrico para reclusos fue complicado. Piero Morini tuvo que registrar en video las excentricidades que el pobre Boris no podía evitar. A primera hora de la mañana, después del pan, Boris Restrepo se acariciaba los vellos de las piernas, enroscándoselos entre los dedos. Sus manos gráciles podían deslizarse desde los tobillos hasta los muslos por lo menos durante hora y media. Nunca perdía la compostura, pero a penas terminaba dejaba escapar su risilla nerviosa. Cuando se daban las horas del patio, Boris se quitaba la camisa y exhibía su pecho al sol sin inmutarse, hasta el momento de entrar. A veces, aunque no regularmente, Boris simplemente se sentaba en una silla y veía como los hombres se pasaban la pelota. Durante la noche, como podrán adivinar, Boris se acariciaba los testículos. Una vez apagadas las luces, los vecinos de celda podían escuchar los gemidos y la risa. Dormía tres o cuatro horas.

¿Quién lo mantenía antes de ser capturado, quien responde por usted? Pregunto Piero Morini en la segunda entrevista. Nadie inspector, yo trabajaba como asistente para una casa de tatuajes. En la cincuenta y cuatro con séptima. Respondió cuerdamente Boris. Piero Morini confío en sus respuestas sin dudarlo. Efectivamente Boris Restrepo era huérfano desde los diez años y una tía, muerta en el noventa y cinco, lo había criado. Había terminado sus estudios y solamente por falta de dinero no había ingresado en la universidad, quería ser biólogo. Tras ires y venires Boris Restrepo lograba mantenerse. Diez años en soledad eran mucho tiempo. Piero Morini le preguntó si tenía algún tipo de compañía femenina. Era obvio que no. Aunque Boris no mostró ninguna emoción, Piero lo sintió nervioso desde aquel momento. ¿Cómo encontró ese trabajo, el de asistente de tatuadores? Me hice amigo de Tatiana, varios años, uno o dos. Los nervios crecieron. ¿Cómo se hizo amigo de Tatiana? Vivíamos cerca, en un barrio que por unos lados tiene edificios grandes y bonitos y que por otros, solo tiene edificios que entregan sin terminar pero que por dentro no tienen humedades Salíamos a montar cicla. Y a ella le gustaban mis perros, Lucas y Jerry. ¿Antes de entrar con los tatuadores, donde trabajaba? Era asistente de odontología. ¿Y antes? Era el jardinero de un colegio privado. La conversación no pudo continuar, Boris se mostraba cansado y las manos le temblaban levemente. Casi todo lo preguntado, Piero Morini ya lo había indagado en los registros. Solamente quería escucharlo de boca de Boris, como si así pudiera ratificar sus sospechas. Le pareció singular que Boris fuera asistente de odontología, cuando iba de regreso a casa y pensó en ello, no reprimió una leve sonrisa. Simplemente le pareció singular.

Al cuarto día se le ocurrió visitar con Boris la reserva natural de Chingaza. Esperaba algún duelo íntimo, una especie de choque que le obligara a revelarlo todo. Piero Morini sabia que no seria fácil.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

ya no soy más la descomposición del odio...Espero trenzarlo. Hay temas que fatigan, el agrado y la divagación, el amor. A ellos, que les gusta callarlo todo. A mi, que me gusta contarlo todo, como un pronostico para apuntarle a los pajaros de mal aguero. De que me sirve escribir si mis palabras no se adhieren. Termino solo en el mundo. Sin familia, sin padre ni madre, sin hermanos. Soy un sibarita como es natural, pero me he corregido, he procurado por la nostalgia y prefiero dejar el odio de lado por un rato. Entonces, el amor. Una cita divergente, un cuadro surrealista. Detesto las anchoas frescas y las luces blancas en verano. Uno solo puede trenzarse con paciencia, paciencia y dignidad, dejando de lado la necedad. Incluso el odio puede estar, pero la necedad y el capricho deben ser eliminados. Debo aclarar, este poema no lo escribe Jose Sarmiento, sino un silente al que acaba de capar su novia empedernida con los celos.
Chaparro, ya no sere mas la descomposicion del odio...recuerde que los castrados fumamos en las esquinas rotas...y por la ventana se asoma un mono titi, sin odio. Nos mira, con compasion, es amigo nuestro, un verdadero complice del desamparo y del desentenderse. El come pan, nosotros nos sobamos las huevas. Chaparro, este blog ya nadie lo visita, bueno, un amigo lo hace.
Usd y yo, que somos amigos esporadicos y no hemos perdido la fe en la gamineria y en el desaliño, aunque estoy a punto de perderla, creemos entender ese sentimiento de odio y complejo b que se entromete en nuestra conciencia. Pero al pasado hay que dejarlo de lado, a la memoria, hay que hacerle, en cambio un altar como de esos que le hacen a la virgen en el colegio. Un altar desnudo, pobre y desnudo. Con florecitas amarillas de plastico.
Hoy le digo, nunca he sido el guardian de las palabras, aunque las busco, no quiero las palabras amables. Yo soy un mentiroso, un cobarde mentiroso, un perro sin sangre, tal vez no me castraron bien y aun puedo copular, mientras el le acaricia la entrepierna a su novia, que usa vestidos. Yo no, yo no. Yo espero continuar, si es que en algun momento se aparece Santiago, el otro perro. Un perro de bosque, de arboles altos, si quiero ser mas especifico. Yo, en cambio, soy un perro de papel de barco, de periodico releido, y no viajo, me la paso en un lugar muy brumoso por donde a veces, si a caso, asoma el sol.
Yo no quiero ser como tu viejo Charly. Gracias, viejo amigo desaparecido. Le doy esta cartica desarticulada, implacable, pero muy sucia. Muestresela a todos sus amigos y digales que usd no quedo bien castrado. Hagalo, es en serio. Si le preguntan, usd les muestra. No hay problema con bajarse la falda perro.
Hasta luego, bueno, suerte.

jueves, 10 de septiembre de 2009

poema moderno.

el perfume de una mujer subiendo las escaleras.
la venta rota de un apartamento fundido. Hemos esperado, traginados, en el humo vago y espeso de la musica. El tiempo: un dia: dos dias: un ritmo, una divagacion, un artefacto, un circulo, un elefante, un hada, un duende, un cisne. Lagos rotundos que guardan en sus bosques a los lobos salvajes.
He mentido.
Las brujas me han rasguñado.
He intentado decir la verdad, y he salido a las calles con la mentira.

lunes, 27 de julio de 2009

el ultimo mono de la nasa se masturba a las 2.21 de la madrugada.
"suena chevre no?
la poesia siempre resulta incomoda
seria una buena frase para el inicio de una novela de ciencia ficcion,
mejor¡
una novela rusa de ciencia ficcion escrita en el 2028
o una novela escrita por un indio pre conquista, un indio traginado por no complacer sus deseos sexuales, se adelanta a todos los genios de la historia y entiende sobre el futuro respiratorio de los hombres
el planeta tierra condenado a acabarse, no entiende sobre su principio: el primate
200 años mas tarde, un español gordito, blanco, bajo y de pelo negro, descubre el placer de nadar desnudo en un lago. olvida sus imprecaciones y disfruta el placer de sentir el agua fria en sus muslos regordetes
.
fin

cuando mira hacia atras

Cuando mira hacia atrás,
Bajo una extraña perspectiva, desanimado, en principio, por un ruido de rodillas cuando el cuerpo se levanta, o de rodillas cuando alguien estira y recoge las piernas.
Perturbado, con miedo a la noche.
Desconfiado. Con miedo.
Intenta replicar sus emociones, sus emociones su discrepancia creativa. Patíbulos donde se mueve la noche.
Quise caminar un día en el fango, untarme la cara, comerme las arañas, para probar, solamente para probar como sus colmillitos podían abrir un poco en el estomago.
Ahora parece que basta con sus dientes.
Cuando mira hacia atrás,
Bajo la extraña sensación de sentirse observado por la noche, por su pecado, sentir a Dios, a los Ángeles o al diablo detrás. Ha querido retener la verdad por más de tres líneas y parece que solo a si lo logra. Es mas difícil por el otro lado, una vez Hitler adentro, el jinete no parara de perseguirlo en el bosque. El pobre hombre esta condenado a no parar de correr nunca, y las piernas, con infatigable dolor lo mantendrán en pies hasta que un enjambre de moscas o abejas judías pueda disfrazarlo.
Le han dicho que las ideas sueltas no funcionan. La Epifania del fragmento y una lógica que solo el comprenden lo desamarraran. Nunca trataras de continuar cuando te sientas fatigado. A veces la música colabora.
Múltiples opciones se le han presentado:
Renuentemente, los perros. Que odia.
Soy un genio, me lo decía una y otra vez contra todas las contradicciones.
Cuando llegamos a la calle Hamsach no había ratones en la casa. Por estos días despiertan el pan con un mordisco.
Las palabras han sido adaptadas. Cuando mira hacia atrás, con extraña perspectiva, bajo el influjo de su débil voluntad, una voluntad de paja.
Este personaje, suyo y nuestro, ha querido desbordar a sus manos, apretarlas. Las manos grises, las manos peludas, las manos hermosas de un hombre joven, las manos feas de un anciano. Y a pesar de ello, de las perspectivas con las que Borges acusa a su memoria, a caso a su conciencia, no son más que una culpa ajena que aunque no lo parezca rompe esa línea débil de los grandes.
Cuantas paginas son suficientes, señor …Alfredo?

sábado, 6 de junio de 2009

UNA MANCHA EN EL MAR

Hitler corre aturdido a través de un bosque estrecho y frondoso, la sombra de un jinete lo persigue. El pobre hombre corre sin sosiego. Corre y no siente más las piernas, como si la Historia, desde otras estancias, pretendiera, inútil, olvidarlo.
Hitler, agotado, sensible. Repentinamente llega hasta el final del bosque, aparente final, donde los árboles abren un claro camino. El hombre camina, como si el jinete, por leyes superiores, quedara retenido a los límites del bosque; como si la Historia hubiera logrado su objetivo. Hitler es libre y camina, sencillo, hasta un nuevo bosque, pero esta vez un bosque circundado por edificios enormes. Se sienta a descansar en una banca, frente a un pasible lago, alza la cabeza y descubre en el cielo, un cielo naranja, repleto de estrías rosa y violeta, a los titanes en una incontenible lucha. Sin saberlo, sencillo, llora ante tan hermoso espectáculo.
Al otro lado del parque, desde una banca parecida, Kafka, creyéndose rey del laberinto, en un instante de auto-complicidad, un instante prematuro de auto-complicidad, llora ante tan hermoso espectáculo.
No hay nadie mas, solos, Hitler y Kafka.

lunes, 1 de junio de 2009

un poema sucio y ridiculo

Ya habría reaccionado.
Demasiado tarde para reaccionar. Lo hemos preparado todo para ganar, pero lo sabemos perdido de antemano.
No se como puedo continuar. Un embuste de…
Mi hermano se revuelve en la cama.
Lo he preparado todo para urdir esta mentira; entre la noche; sin que nadie se de cuenta. Y las palabras me saben a mentira.
Madre, ¿ya no me amas? Lo has espiado todo desde la oscuridad de la noche, quieta y silenciosa. Solo puedes mirarme, y llorar. Puede ser que estire mis manos, ya mezclado con las sombras, para tocar tu cara, yo también llorando un poco, y decirte que por favor no dejes de amarme. Pero puede que también sea mentira. Disculpa mi condición, es remediable, pero no quiero resolverla. Me fascina.
Lo he preparado todo para no consolarme. Y cuando es demasiado fútil el placer, es cuando mas avanzo. Cuando no logro satisfacerme.
Esto todavía sabe a mentira, a engaño, a placer, a masturbación.
No puedo evadirla. ¿Cómo evadirla?
Sin duda, este discurrir de sonrisas: un plagio.
Sin duda, estudiar arte: un plagio más.
Lo han espiado todo bajo la noche, para ocultarse tras mentiras y sentirse los ojos más claros. No se han dado cuenta y mienten. Incluso yo, miento.
Todo esto, es solo una manera para pasar el tiempo, incluso cuando ya se han descargado.
Aun, después de esto, aun, ¿vas a seguir queriéndome?
¿Qué placer hay en todo ello?
Siempre supe ser moderado, todavía no encuentro una forma para comportarme.
Los amo, a todos.

sábado, 18 de abril de 2009

rompiendo las olas

Uno puede ser amante del miedo, de la incertidumbre, acaso del ayuno.
Mantenerse en silencio, jugando, intermediando a lo otros solo para domesticarlos.
Se puede actuar como un trajín de impermeables.

Uno puede ser solo un cuerpo, un solo cuerpo, un vehiculo irremediable e injusto, molesto:
Un artista del hambre.
Un aparato de moda y de público, abandonado como un beso en el aire que no vuelve,
como un pedazo de pan que se cae al suelo mojado y es alimento para mondrigos y animales.

Solo en el silencio, la incertidumbre de ser observado, en el placer de confiscarse y ser único testigo de las relaciones entre la gente caminando y espectando desde la tribuna, para ser espejo, muro conciente de ellos. Y, de los demás.

viernes, 20 de marzo de 2009

Me obsesiona

Me obsesiona la idea del silencio, de los fragmentos y de lo remoto, la cadencia con la que podría mantenerse un sonámbulo.
Me obsesiona la idea del silencio, la de los padres y la de un espacio invencible, olvidado, acuoso, del vientre materno.
Me obsesiona la idea del silencio, de la intimidad, de no poder corresponderme.
Me obsesiona la idea del silencio, de las palabras mudas que se van hasta los ojos, la de los nudos en la garganta.
Me obsesiona la idea del silencio, de verme desnudo y lleno de ropa, de caricias que no me gustan y de miedos que repelen y escapan para volver, luego de segundos, aun más intensos.
Me obsesiona la idea del silencio, la de las imágenes en otra estancia, en un mundo paralelo, distinto del nuestro.

jueves, 19 de febrero de 2009

Procesos en Arte

Los procesos en arte, desarticulados del momento global, pensados solo como expresión, no tienen lugar en el museo; Toda una tradición académica del medio, si la vemos como las mismas reacciones y etapas de un cuerpo vivo, a pesar de flaquezas, así lo han determinado. El arte se adapta, aunque también su discusión sea con ellas, a las ideas con las cuales el mundo exige comunión. En “Un gran castillo de naipes” el personaje principal, Lucien, interesado por las creaciones del hombre, esta vivo gracias a prótesis, en épocas anteriores no tendría posibilidades normales de vida. El siglo xx le da una posibilidad en la cual, para Lucien no hay espacio al error en el reconocimiento de lo falso. Entonces, ¿Qué valor tienen lo manual, el talento, el esfuerzo humanos en arte en un momento donde la reproducción industrial los reemplaza? Bajo algunos de los ejemplos vistos en clase, solo nos queda una respuesta: Si no hay algo que plantee discusión e interrogantes, movimiento de propósitos que superen al ámbito de lo estético, no valen, al menos no para un espacio público. La idea de lo valorado por habilidad manual nos queda para recordar las figuras del pasado.
En este punto, es justo reunir dos lecturas: “Apropiar la apropiación” y “La muerte del autor”. Aunque pasado y presente se retroalimentan, consiente o inconscientemente, a través de toda la historia, en los ejemplos arquitectónicos que cita en su texto Douglas Crimp: Graves y Gehry, encontramos un punto elevado de esta situación. Mientras uno se “apropia del pasado arquitectónico”, de elementos e ideas que ya existen para conjugarlos en sus construcciones, el otro se apropia de lo que le ofrece el presente y modifica lo que ya estaba, el primero replantea y usa ideas, el segundo crea una idea. Los dos arquitectos, de distintas maneras se apropian, en cada caso, tradición y presente, de algo que nos les pertenece. Aquí la idea de prótesis-esfuerzo, de lo autentico en el texto de Highsmith, la de identidad y rol en el de Roland Barthes: “el escritor se limita a imitar un gesto siempre anterior, nunca original; el único poder que tiene es el de mezclar las escrituras”. No hay que establecer posiciones en el caso de estos arquitectos, que incuestionablemente necesitan de la reproducción industrial para llevar a puerto sus ideas. Directamente la necesidad del aparato industrial distancia la relación de autor-obra, “el autor nunca es nada más que el que escribe, del mismo modo que yo no es otra cosa sino el que dice yo...” Cuando esa relación solo se mantiene por una especie de justo reconocimiento, los hilos que la unen desaparecen para el espectador. El espectador postmoderno no se va a preocupar por el talento del arquitecto, piensa en cambio, en lo que esta viendo: en la utilidad práctica del edificio, la necesidad a la que responde.
El conjunto de conclusiones a las que ha llegado el espectador sobre una obra, si es un espectador-activo y con posición política, desenvuelve una cadena de relaciones que atentan contra la temporalidad. Pensemos en las reubicaciones, en los usos que se da a la “Pequeña bailarina de catorce años” de Degas o a “Un atado de espárragos”, recuerda un poco la intención de Gehry, transforma la intención de los autores-materiales originales y pasan a jugar el papel de prótesis, prolongaciones usadas por nuevos artistas dedicados a repensar el espacio, el papel (una vez más) ya no del artista sino de la obra de arte y el momento de la obra de arte, del gesto interventor y cambiante. Esa cadena de relaciones, intermedios, posteriores cuestionamientos, despiertan a su vez, nuevas cadenas de relaciones, intermedios, posteriores cuestionamientos para fijarse, lógicamente, en el verdadero constructor, quizás reaccionario, de las poéticas: él público, él lector.

sábado, 27 de septiembre de 2008

........."(:

Detenida, estropeado, ¿hay alguna determinación para los hermafroditas?
Las asquerosas uñas largas. El silencio. La música. Uno después de masturbarse termina cansado. Pero estas cosas no deberían decirse al interior de un poema a lo mismo que no se habla de vomito mientras se almuerza.
Noche malparida, vino hijueputa,
la gente los acaricia y se destruye, se decanta, se marea, se DELEITa
(una tormenta desprecio punta de la aguja, desde donde grito). Amor, amor,
reclama una válvula, un huevo en la caja.
No fueras un pupilo. Decidieras sobre tus pies, agotaría las posibilidades para no querer desamarrarte. Asomo a un andamio, un barquillo de papel, aparece en mi cabeza al menos tu nombre. Y si …

La cobardía es asunto de los hombres no de los amantes.

Entrometerme a tus pensamientos,
saberlos, descubrir que en al menos en un segundo me involucras, me consideras.
Esto es un poema sucio.
Intento creer que dices la verdad,
no que sencillamente acometes la palabra y armas paz real en un pañuelo no usado.
Si yo pudiera decidir, extinguiría ejércitos y desbarrancaría pesadillas,
hasta de los sueños bonitos haría personitas, personitas que el viento colado en la cabeza impulsaría a desfiladeros delgaditos y
de fondo negro, para que pudieran libres brincar en el vacío, donde a falta de tiempo y espacio, tardarían lo suficiente truncándose en palomas y tangos, todo solo para desvencijar una ilusión, así estuviera rota.

Mi intención:
Un beso y ser lo más claro posible.
Lees la Biblia.
Ahí dice que hay que amar a los que uno no ama.
También dice que no hay que mentir.
¿Qué pones de antemano?
Seguramente me estoy equivocando.
Y se que mentir no lo has hecho.
Y se me hace tan suave tu piel.
Quisiera nunca haberte conocido. (Mentiras)
Risas, sueño.
Mareado.
Hay una península en algún lugar del desierto, y es la punta de este país, donde los vientos, que vienen de los cuatro puntos cardinales se conjugan y dicen: limpian al que con un ritual se proponga en su centro.
Pero no, no he dicho lo que quiero. Una vez más, he fallado. Y tú. Y tú
Me pides que sea claro
Porque de las cenizas aparece un ave.

A un poeta el sueño lo vence. Es una mentira tan flaca.

lunes, 15 de septiembre de 2008

...

El arte, principio, no indicaba metodología.
La metodología, técnica, en mi no implicaba raíz.
La raíz, hunde la cabeza en el agua no vez nada donde atento recibes ondas musicales del vientre materno, interviene en la extensión de tus brazos y piernas.
Tus brazos y piernas, prolongaciones definidas en los trazos de tu pincel, podrán ser físicas o metafísicas. Procesos que se interrumpen cuando saltas a la piscina, desbordada la atención, la intención de imprimirse en el sello de tu rostro una nota de alegría.
Una nota de alegría, intromisión curiosa de niño en la pornografía, harto de adjetivos para externos, mejor no divulgarse y decir:

Hay que buscar un principio,
una metodología para el arte
donde la raíz sea toda atención, todos los sentidos abiertos
no melancolías abiertas de recuerdos maternales.
En diferencia, pero tampoco: Carpe diem.
Tus brazos y piernas para caminar, para saltar gratuitamente
a una piscina sin ningún deseo de buena caligrafía.

Impaciencia


La estancia blanca desespera sueños…
Amas en el último segundo. Habías esperado toda la vida la muerte de tu hermano…
¡¿A quien esperas?! Una vaga locomotora que se desahoga en los resquicios del verano, la vía en el árido desierto, intenso calor la difumina como agua…
Desamparo a la sabana. Busco el hemisferio frío de mi cama, como si por ese lugar, que aparece y desaparece, pudiera encontrar una mano que no fuera la mía…
Deseos furtivos. Investigaciones. Callejones ciegos y verticales de cabeza al cielo desenvuelven las banderas del miedo, cascos de caballos celestes…
¿Y que queda? Un grieta abrupta, dueña del mundo.

("I can't go on, I'll go on")

domingo, 31 de agosto de 2008

SÍ. ES VERDAD.

¿Bajo que sombra se esconde la voluble solubilidad de la distancia? Claro que me canso. Y los labios se me secan. La guerra es un trajín de impermeables. ¿Será un resguardo mi palabra? ¿O un acto de valentía? Lo que se desea a la par de la música. De decirle a tu primer amor, entre tragos, que todo si fue cierto, que acometer a las moscas en un papel blanco es delito y el delito del asesinato acarrea la muerte. Sostener también es estar vivo.

martes, 12 de agosto de 2008

contar Missisipis

Missisipi.

Irresistibles de las que no salimos.
Y apestan, como cebollas.

Uno, dos, tres, cuatro missisipis.
Extraña manera de contar la duración de los orgasmos.
Un missisipi: el rostro apagado de la actriz en el cielo de mi habitación blanca y acolchonada.
Dos missisipis: mis manos en el aire sobre la espalda de la actriz para que no escape.
Tres missisipis: mi cuerpo contra la cadera de la actriz amarrándola a la pata de la cama, aprovechando libertad de manos.
Cuatro missisipis: la actriz huye como arena manos en el aire en el cielo de la habitación.
Cinco missisipis: de nuevo la luz que escurriendo las paredes de la habitación. El cielo despejado.

Una carcajada ausenta el pánico.
Pasos de militar son de enfermera me dejan dormido.
Se reduce mi campo de visión a un hilo de sombras que actúan.
No siento dolor. Seguramente, aunque desde la primera vez lo olvido, me han insensibilizado.
Operan, estiran y amplían sus tijeras como aves finas.
Recortan mi pelo.
Dejan un pedazo compacto de ceniza. Un despojo de hombre.
Vulnerabilidad que parpadea, reconociendo el suelo frío, la textura de una piel pálida, como si fuera un niño.
Una cabeza de bebé armando los hilos de sombra, chupándose los dedos, hasta que vuelvan a variar el blanco de la cama, los pliegues de la colcha entre sus grises insustituibles.
Vuelvo de la más mórbida inocencia, la que inducen.

Cuando ladra la mañana.
Me dan una vuelta, los demás enfermos duermen, no asoma nadie a mi paseo matutino.
Brisa curvatura de las hojas.
Espolvoreado el cielo del color de las naranjas.
Admito el frío; una lengua que viene.
Los perros juegan con la falda de la enfermera.
Los perros lamen cariñosos mis dedos.
Extraña manera de alimentarme la mañana.

Una vez más me abandonan a merced de la boca blanca y princesa de mi habitación. Escribo una carta a mi padre, es un dibujo.


Tzu soñó que era una mariposa. Al despertar ignoraba si era Tzu que era una mariposa o si era una mariposa y estaba soñando que era Tzu.

domingo, 8 de junio de 2008

Las Cosas

La cobardía es asunto de los hombres, no de los amantes.
(oleo de mujer con sombrero)

Deseo abandonarme al silencio, que es un cántaro quebrado;
Al ruido mudo del trueno entre las nubes, viajando sobre un hipódromo en temporada, reconocerlo;
Dentro de una escafandra, olvidar la sal de mar, a los buzos y demás marinos, que entorpecen mis corrientes;
A las imperecederas aves, ultrajando los nudos con sus picos, poder violentarlas, devolverlas al polvo;
En una autopista terminada, montar mi bicicleta, a la que amarré una cuerda repleta de sonajeros;
Armar un rompecabezas de moscas bailarinas, ojos rojos, corazón inquieto;
Es que nos movemos como el mar, bajo el efecto de una música que no nos pertenece;
¿Que hago yo entre tus muecas, aun entre tus hombros?;
Solo hoy extraño los festivos pasados, quiero renacer en un domingo tranquilo, de polvo aminalado, sosegado por esa humedad propia del día último donde cada pieza reposa inmune, aislada del trajín de la semana, permitiéndose ser dueñas una vez mas de su existencia, tan reposadas que existen y que el que ha pasado por su lado muchas veces durante los demás días, la reconoce, la advierte distinta, encontrándole rasgos que nadie había visto antes y que ahora el o ella van a venir a señalar, mostrándole sus descubrimientos a otras personas, que no verán nada mas que una simple porcelana o un jarrón curvado, una pared de mármol verde y no la historia de sus monstruos de bocas abiertas que profieren alaridos en amenaza a las sirenas, que han secuestrado sus hijos para educarlos como hombres y entregarlos al mundo, sin saber que la verdad no cambia y en algún momento, incapaces de soportar la verdad de sus nombres, el secreto de su germen, volverán a sus padres, y estos se sentirán felices de tenerlos en casa y podrán morir tranquilos, como la huella estriada en el mármol verde que decora la pared del elevador;
Suelta el carcaj, desparrama las flechas, no juegues a ser grande. Amarra mi cuerpo con tus brazos, soy un perro que le ladra a la luna, porque no aparece su gaviota;
Te amo;
Te amo;
Te espero.



viernes, 6 de junio de 2008

RETRATO

Una boca es un suspiro.
Un suspiro es una gota.
Una gota es una lágrima.
La lágrima es al ojo,
Como la lluvia a la tierra seca.

Un poema se abandona
Con estrechos blancos.
Un libro en la cornisa
Imagina una vida distinta.
Ambos incompletos,
El fuego es al tronco seco,
Como tus manos a mi cuerpo.

sábado, 12 de abril de 2008

omisión en el paraje




El amanecer, crispado, pinta de rojo el morado de los lagos, durmiendo indemnes bajo los árboles. Despacio, la brisa es una pita que lo arrastra, irrumpiendo en franjas que se ensanchan dentro de las habitaciones oscuras. Desde la ventana, la luz abre un camino atravesado de virutas, microscópias huellas de los minutos humanos. El camino le golpea parte de la boca, de la comisura una almohada que la mano hace de refugio contra el día nuevo que aguarda; es el día el que se arropa con una manta, y cuando suena la primera voz, inmediata a la puerta, la mano se levanta como entrada de circo.
De nuevo los pies andan, la mano sigue sin aceleración la cornisa de madera y el cuerpo vocaliza luego de siete horas de sueño: buenos días.
Frente al espejo hay una cara húmeda, examinándose el pelo enmarañado, las mejillas descansadas, no hay ningún afán, piensa. Cuando voltea para abrir la ducha, percibe la regadera, las baldosas, el jabón, el shampoo, la ventana arriba, recién dispuestas, organizadas el instante previo para que el los use.

Las bombillas, semejantes a luceros invisibles, lo reciben en la matriz del mundo, su centro. ¿Por qué ahora, cuando la placenta lo ha rechazado? Estira los brazos y agarra la primera camisa; alisa los pliegues; se amarra el pelo, alarga las piernas; lo han implicado en las amarras, como si colgara del viento. Su apartamento es muy blanco. Sus compañeros colorean los dormitorios. El solo tiene un juego de sabanas de cuadros azules, que siempre que las ve vistiendo las camas, las imagina pegadas sobre la pared, el centro de la habitación esta vacía, los bordes recargados, camuflados, protegidos. Pero solo es un sueño. Un sueño renuente, permeable, inundando las calles con el agua de la lluvia hasta las copas de los árboles. Y el agua cae, irrefrenable, extendiendo las distancias, obligándole a ejercitar los músculos en una canoa, pero no hay canoa para llegar al último apartamento; es solo un sueño, una imagen cruzada, el juego de sabanas de cuadros azules es solo un juego, una paja en el ojo cuando el sol se acabe. El juego de sabanas de cuadros azules es solo un juego.
Y luego de dos meses, cuando una semana templada es posible, se da cuenta que no olvida todavía, que aun esta el deseo de los labios juntos y de la mano que se pierde en otro cuerpo, en otro sonido, en otro molino. Solo que ya no hay continuidad, y esporádicamente puede ser un retrato. Pero hace un día, vuelven de nuevo ha pasar un rato juntos, y el mecanismo hecha reversa, hecha mano de lo agotable y solo deja sequía, esquirlas en el cielo, no lo deja leer entre las líneas.

Amo mi versión de los hechos
La siguiente, la otra única
Es de mentiras:
Es un cajón de margaritas
Donde no hay lugar reciente,
Es el estado de mi cuerpo en la bañera
De la mujer con la cabeza en llamas
Los patios de recreo en vacaciones de invierno.

Una neutralidad de plastilina en el alma
Una palabra que no existe
Una reja cruza el cielo
Solo atraviesa un espacio para ambos, un ataúd con un cadáver que se ríe y viaja por el Hades.

Amo mi versión de los hechos
Porque:
Yo invente miradas
Y fueron reales.
Yo invente la desarticulación de tus manos
Y creí que se acercaban.
Yo invite una duda
Y fue un no creo.
Yo traje una maquina, un temblor de donde crecían botellas de agua
Y el fuego volvía, para avivar la llama.
Yo creo que te amo
Y amarre palabras, las hice un muñón
Las lleve a una pradera virgen, las lance a un cordón infinito de constelaciones.

Raspar. Eso fue lo que hice
Ubicar los puntos
Ser libre
Desamparar una tetera
Una mesa para tres
Una casa de teatro
Un calle con esquinas completas
Un bloque con almacén rosado
Un barrio con su plaza y sus palomas.

Ya el mundo se ha despertado, en su función no hay música de fondo. El maestro de ceremonia ha ensuciado las aulas, ha despedazado las esteras. El mundo se inclina 45 grados a la izquierda, hay que hacer un esfuerzo para sostenerse. La distancia inclinada no nos envilece, ahondamos con estalactitas, con deja-vu, con partículas limpias, como la pureza de un cubo de hielo.

El anochecer, terminal y herido de muerte, en hilos y corrientes desanuda sus tejidos bajo una amalgama de púrpuras y vinotintos, que según se acercan al ocaso, clarean como las ultimas luces de una campana, se adelgazan, desfiguran los reflejos del mar, desamparándonos ante el vacío; he caminado, añorando apretar tu mano por el paseo marítimo. Las olas vuelven, regresaban, retumbaban descomponiendo la madera, y yo, todo nostalgia sal en la piel lagrimas, me recuesto contra la balaustrada y contemplo mi día con sus desventuras y retrueques. El anochecer, terminal y herido de muerte, se da una baja, cediendo, con un empujar del codo, el mundo a las estrellas.