viernes, 24 de agosto de 2007


BLUE FAIRIE



No pierde tan fácil la manía de visitar sus páginas
la costumbre de pender en la escalera colgante
hasta un pozo negro donde le salpica toda el agua del mundo.
Puesto en una cornisa, mira al abismo y el abismo le regresa la mirada
Y así podría continuar bajando cada noche de tedio y visitarle,
decidiendo cuando brincar al agua.

Desamarraba el pan, abandonándolo en su boca
mientras se le borraba la sonrisa del rostro
que clavado en la impenetrable luna de piedra
evitaba mirar al lado, para no espantarse ni espantar
de al lado al amor,
para eso el silencio en viaje tan largo,
silencio eternizado en compañía
lo único para ellos partido en dos.

Negó lo posible de una voz venida del vientre
dejado en la punta de un andamio,
repleto de miedo / parecido al amor
descolgó solo para chapotear en el agua sucia
como un fantasma despierto, delgado y batido cual pañuelo al viento.

Repite en sueños un país donde los leones lloran,
sortea la ceniza gris del miedo,
evapora la colección de parques sin abandonar los árboles,
adicto al silencio irreconocible en su mascara plagada de metal
buscara el infinito de vivir de nuevo los juegos extranjeros
al menos ese de estrellarse contra un árbol que recibe como cama
y que se acomoda al cuerpo.

Y aquí podría continuar hasta el día,
Escribiendo cualquier cosa con tal de no perder esa sombra de escalera
Ese disfraz de andamio, de
camino cobarde que devuelve.

sábado, 18 de agosto de 2007

aceite azul

El olor de tu sahmpoo me queda en las manos. Me dijeron: me haces un favor? yo dije que si. Y tuve que fritar unas orejas de perro. Salpicaron aceite y me quemaron las manos. Cuando estuvieron listas, luego de dejarlas sobre el comedor, pude servirme el aceite que habia quedado azul por el plastico con que iba sacando las friticas. No me iba a doler, solo iba a a quemar y con las que hqabian caido, las goticas de aceite, ya estaba anestesiado, deje caer el chorro sobre la garganta, sin repisar el borde del vaso con el labio, todo burbujas reventandose, el pensamiento paralizado en un accio dicoma centripeto y me cai y no se que paso, todo burbujas reventandose. Te bañaste esa mañana, pero usas un shampoo inoloro.

lunes, 13 de agosto de 2007

Canibalismo ( luego de un rato con Andres Caicedo)

Se la comian dormida; la dejaban como un trapo sucio, desnuda y arrugada sobre la cama revuelta, con sabanas sucias de semen, de pelo de gato, de escupitajos, de algodones, de sudor; que el eje del mundo terminar con ella, los dos desnudos luego de tanto paseo invisible, un paseo desierto; la dejaban en la calle dormida, en la acera de alguna calle principal, con una canasta repleta de pinchitos con masmelo para que en medio de la traba, con las pastillas entre las manos, sabia que debia tomarlas como debia tambalearse con el pinchito en la mano ofreciendolos por la calle, y los ojos revueltos pero tambien claros por la pastilla, abiertos con lagunas vacias; luego a la noche dormida la recogian en el carro, ya tarde para que nadie se diera cuenta aunque que alguien se diera cuenta eso aqui no cuenta y se la comian dormida; la dejaban como un trapo sucio, desnuda y arrugada sobre la cama revuelta, con sabanas sucias de semen, de pelo de gato, de escupitajos, de algodones, de sudor; que el eje del mundo terminara con ella, los dos desnudos luego de tanto paseo invisible y de todos los dias, un paseo desierto, repleto de gente como de pelos las axilas, un paseo desierto que era una caja abierta en el sueño donde habia luz y el eje del mundo, caminando con ella, el eje del mundo terminaba de comersela, luego de tanto paseo desierto y ella lo disfrutaba, cerrando todas las celulas, intentando aprisionarle en su cuerpo, que no escapara, que siguiera follandola todo el dia, tambaleada y no fueran las pastillas las que la mantuvieran depierta, sino el eje del mundo que le llenaba virtualmente, en medio del sueño las lagunas vacias y al menos podia llorar, podia tambalearse y caerse y al menos asi no costaria darse cuenta de los que entraban pisando sus gatos por la puerta.

martes, 31 de julio de 2007

putas asesinas

VIAJE DE SU HERMANA SEGUN REITER

cuento a 4 manos, para seis manos.

Como si perder el reflejo me desprendiera de lo que tú eras. Deseo no visitarte de nuevo, pero, debo reconocerlo, tu sordidez me llama, como que me hala así ese hueco negro que solo sé de nombre. Sí tuviera claro al menos alguno de mis sentidos, tranquila podría entregarte la piedra, pero cambia tanto todo: ella sabía que el amor maltratado, mutilado, dejaba siempre una rendija abierta a la esperanza, y que la esperanza era su plan (o al revés) y que su materialización, su objetivación, consistía en fugarse del manicomio con ella y emprender el camino de Francia.

Este año, breves gotas deslizándose hacia abajo, aunque da igual que lo hicieran hacia arriba. Cada mes, un breve vomito de araña cristalizado. Y el día, un glóbulo camino al mar de las sitres. ¡A!, y las horas, las horas, horas hartas de minutos sencillos, sencillos hasta el punto de segundos, segundos, palabras y acciones. Algo así, indeterminado, el mejor año de su vida quizás fue el viaje.

Por el contrario de lo esperado, el interés por el sexo había desaparecido notablemente, como si la guerra hubiera acabado con las reservas de testosterona en lo hombres, de feromonas, de deseo, y ya nadie quisiera hacer el amor. Solo follaban, a su juicio, las putas, pues ese era su oficio, pero incluso en ellas, sus amigas y algunas otras mujeres que caminaban ya fuera de la ocupación, el deseo en realidad encubría otra cosa: un teatro de inocencia, un matadero congelado, una calle solitaria y un cine. Las mujeres, sus amigas, parecían niñas recién despertadas de una pesadilla horrible. El viaje no había sido inútil. Él, era lo mas seguro, había desaparecido. Y así no, buscarlo para el silencio, le parecía inútil.

- La guerra tiene mucho que ver con la amnesia-le dijo una chica.
Después dijo:
- Amnesia es cuando uno pierde la memoria y no recuerda nada, ni su nombre, ni el nombre de su novio.
Y añadió:
- También existe una amnesia selectiva, que es cuando uno recuerda todo o cree que recuerda todo y sólo ha olvidado una cosa, la única cosa importante de su vida.

Nada había sido en vano. Fin.

jueves, 26 de julio de 2007

PIEL -SENtidos

Alguna tecla no abandona su sonido. No tengo la menor idea. No confunde no ver, lo que es hermoso son especialmente las voces; no es que logren de alguna forma materializarse, ni hacerse imagen, es la misma forma de la voz, el cuerpo, sus ojos, su nariz, todo delicadamente ubicado, suavemente del que venga. Algo para lo que no alcanzan las palabras.

Desplazamientos sutiles, las huellas dactilares contra el marco de la puerta. Me arrastras. Las cosas han cambiado su tono, como si el juego de los colores de los meses de una u otra forma hubiera sido tan real, que sin darnos cuenta, de pronto ya era momento de percibir los días de diferente forma. Concibiéndolo todo para influenciar tus cajas, llenarlas de los recuerdos para luego extrañarlos, y mirarlos desde arriba como a tortugas marinas cortando al mar y al viento.

Dilucídame, que soy palabra y quiero desvestir mis hilos, desenredarlos corazón. En yesterdays y en ayeres. En suaves pétalos destapar mis gotas. Pintarme el cielo y dejar mi mano volar, desmembrarla de mi y morirla dulce y acida en su distancia, pero prístina entre las palomas. Que silencio en la fiesta. En la boca tuya. En el extraño placer de andarte, caminarte como un ojo-cucaracha por tu cara.



martes, 17 de julio de 2007

CARTA PARA CARMEN

Espero que vuelvan los dragones

Prostitución pasiva

Nostalgia, lentitud y aletargamiento

Michelle, un círculo de poetas. Una palabra volátil, casi como una cámara que va despertando todo con luz violeta de amanecer febril, amanecer aterido.

No es que los dragones no quieran volver, es que las alas vienen casi recortadas desde el vientre.

Te emociona, la prostitución Carmen. Dices que eres emprendedora. Tienes relaciones con un señor de sesenta y cinco años. Sin pena. ¿Cien millones pude costar tu intimidad?

Melancolía, aturdimiento y pasividad.

Angie, los poetas han muerto. Dos palabras volátiles, muy posiblemente: se han diseminado, han solo tenido en cuenta la realidad y a la palabra.

Posdata: las buenas películas, los buenos libros y los buenos poemas. El bosque de la literatura, de la gran literatura y también de la buena literatura, esconde pequeños y delicados detalles. Eso la hace grande y especial. A parte de que la palabra, como el arte, es autosuficiente, así como la música, es la única realmente, que necesita de alguien.

Tengo ganas de cine sexy, algo así como con música de radiohead. Vanilla sky, The Dreamers o Great expectations, El perfume cuenta. Hable con ella, sin la menor duda.

sábado, 14 de julio de 2007

ALGO PARA AYER


- Va a salir muy larga si no cortamos ya – repite Camille, luego de haberlo dicho más de tres veces-. No puedes ir muy lejos.
- No importa ahora Camille, creo que se fueron – repito, luego de haberlo dicho varias veces-. Igual no puedo ir muy lejos tampoco.
- Por....- cambiando la voz, como cuando algo se le corre adentro y sus ojos cambian de lugar, van de la mesa esquinera, a la manta a rayas del sofá, al cuadro de manzanas, a la puerta de la cocina reflejándola. Luego del recorrido, cuando cae en el reflejo de su mirada, cambia para que nada vuelva a ser como era.
- Porque hay mucha oscuridad entre poste y poste, algo así como una boca enorme que me prohibirá volver.
- No importa, de casa a la tienda ninguna oscuridad es tan peligrosa – segura.
- Tengo miedo. Camille, ven por favor. Te extraño.
- Ahora no puedo, ven, corta ya.
- No Camille, no te vallas. Ven por favor, si salgo contigo de casa ni a mamá, ni a mi, nos dará miedo. A demás, ella estará confiada. Mira que si solo la vieras, con su maldita obsesión por mantener todo en orden, todo en fila. Encantada y hasta hablando sola, cuando cree que no le ponemos atención Camille – le digo acelerado, creyendo que de pronto fuera posible que mi voz desapareciera. – A demás Camille, si tu vienes, podrías llevarme a verlo – ahogo un sollozo, y dejo esa palabras al aire. Una sugerencia, confiando en que a ella no podrá molestarle que yo quisiera verlo y quedarme con el tirados en el parque toda una tarde.
- Tomas, tú sabes bien que no puedo. Que ninguno de los dos puede, el ya no puede tampoco.
- Sí si puede, solo que el también esta atrapado, pero no de la misma forma en que yo. Solamente si el no lo admirara tanto – digo con algo de envidia en mi voz y hago lo mismo que digo que hace Camille cuando algo se le corre adentro. Cambio mis ojos de lugar, voy por los títulos de los libros, por el escritorio, por las sabanas, por el televisor donde atrapo el reflejo de unos ojos que eran como los de antes, pero que ahora trato de controlar para que nada vuelva a ser como era.
- Ya. Bastante, tú bien sabes que ahora no puedo tomar un bus y durar ocho horas metida adentro con Julián, cogida de su mano y aguantándome que llore todo el viaje. No Tomás, sabes que no puedo. Ve solo hasta la tienda, ninguna oscuridad va a comerte. Te compras un jamón, algo de queso y un banano, te sientas en algún banco y te calmas. Ninguno de los dos quiere que las cosas sean como antes ¿cierto? – dice apresurada, triste. Pero yo se que todos extrañamos las cosas como antes, puede ser que él no, pero todo por que así estamos mas tranquilos, mas calmados y mas lejos de que el abismo entre poste y poste nos trague.- Bien Tomás, voy a cortar. Te quiero. El también, así no creas.
- Esta bien Camille, ¿cuando puedas vienes?
- Seguro Tomás, pero por ahora no. Te quiero. Y mira que tu mamá, no lo hace de maldad, es solo por cuidarte. Ella tampoco quiere que las cosas sean como antes.
- Yo también te quiero. Chao
- Chao
Y la línea aparece auditivamente, con un pito inquebrantable que jamás termina. Cuelgo. Voy a la tienda, aunque tengo miedo. Pero Camille tiene razón, nada malo puede pasar entre poste y poste. Compro el jamón, el queso y los como sin pan, es que no me gusta. Y luego el banano, para acordarme de que él también quiere seguir tranquilo. Que Camille quiere ver crecer a Julián sin problema. Y que mamá quiere morir también con paz, creyéndose que todo volvió a ser como era cuando venían a casa y bajábamos a hablar a la zona común, sin saber que ahí fue donde empezó todo. Chao.